Una vez entrado el siglo XX, se realizaron una serie de transformaciones que dieron una nueva imagen al torreón más parecida a la que pudiera tener en origen. Se elimina el zócalo pintado que se había incorporado años atrás, dejando relucir el mampuesto que poseía,posiblemente, desde el siglo XV. Las puertas y ventanas pertenecientes a comercios que se encontraban en su interior, rompiendo la primitiva fábrica, se cegaron con unos parches de mampostería. Tan sólo se dejó el balcón de arco apuntado de ladrillos haciéndole leves reformas. Se reconstruyó un remate almenado de tipo oriental, ya que no se conservaba resto alguno del original, más alto que el actual, sobre un doble encintado característico de las construcciones almorávides, con fábrica de ladrillos y recubierto con mortero de cemento, cuyos merlones eran algo desproporcionados en comparación con otros originales conservados en diversos puntos de la cerca.
En este caso, encontramos grandes zócalos de mampostería careada distribuidos por cada uno de los cuatro alzados, que podrían pertenecer al siglo XV, momento de las transformaciones de la Puerta de Sevilla, por la fábrica constructiva homogénea, que encaja perfectamente con los elementos originales existentes. Fue durante el siglo XVIII, el momento en el que se produjeron una serie de reformas que afectaron notablemente al aspecto externo de este torreón. La más llamativa fue la apertura de vanos (de entrada o ventilación), incorporados en el zócalo de mampuesto, que quedaron encubiertos por una gruesa capa de pintura y jabelga (revestimiento de cal) en la zona intermedia y alta ocultando la primitiva fábrica de tapial.
Fue un acceso de eje acodado con carácter cerrado y militar, al que se accedía desde la ciudad extramuros a través de un arco enjarjado de herradura apuntado, enmarcado por un elaborado alfiz de cantería de cuidada factura, pero muy modificado del aspecto primitivo. Este arco se abre a un pequeño umbral, cubierto por bóveda de cañón de ladrillo que mediante otro arco de herradura apuntado realizado en este mismo material, permite el acceso al patio, el cual se desarrollaba entre el vano de entrada y el de salida. Es decir, una doble puerta con abertura de ejes perpendiculares.
En estos años de crecimiento y desarrollo, el lienzo amurallado fue cortado y destruido casi por completo para poder abrir la calle SanFrancisco, de forma que pudieran pasar los carruajes, dejando tan sólo un pequeño vestigio de su grandiosidad. El torreón adquiere así un carácter aislado y su reconstrucción se basó en el retacado (relleno de mortero) de ladrillos en las partes bajas de los ángulos y parcheado en aquellas zonas donde la pérdida de materia constructiva fuera mayor (como por ejemplo, las jambas del arco de herradura).
En la década de los 80, se procedió a rehabilitar el interior, momento en el que se colocaron las cristaleras y las verjas de hierro en las puertas para que dieran luminosidad y protección a la exposición que alberga. Aunque existen ejemplos de ejes acodados en puertas almorávides, las características formales (patio, doble arco, uno de cantería y otro de ladrillo, con umbral cubierto por bóveda de cañón), nos permite relacionarla con las obras de fortificación que emprenden los almohades.
La técnica constructiva es la misma que la del resto de muralla, es decir, a base de cajones de tapial, observables en cada uno de sus cuatro frentes. Es muy probable que el tapial predominase en toda la construcción, aunque su aspecto actual nos delata las continuas transformaciones a lo largo de los siglos. Las esquinas presentan grandes sillares de piedra arenisca, trabajados de forma cuadrangular que se colocan como refuerzo.
En el siglo XIX, se llevaron a cabo bastantes destrucciones en el trazado amurallado y alteraciones en este torreón. La Puerta de Morón tenía adosado un lienzo de muralla que conectaba con una torre cuadrangular, que se encontraba en lo que hoy día es la plaza del ayuntamiento, y donde en 1906, aprovecharon la base de dicha torre para levantar la conocida “Torre del Reloj”.
Se trata de una de las puertas principales del recinto amurallado. Conectaba la medina con el camino que llegaba a Morón de la Frontera, aunque las múltiples funciones a lo largo de la historia, impiden ver a simple vista cuál fue su estructura y función originaria. En nuestra localidad es conocida como “Los Cuatro Cantillos”.
La reedificación de gran parte de la muralla, bajo la bula papal otorgada en 1430, tras los movimientos bélicos de la villa, también afectó a esta parte del sistema defensivo islámico, reconstruyendo los lugares que habían quedado arrasados y reforzando aquellos puntos más débiles con fábrica de mampuesto y cantería.
En definitiva, esta tipología de puerta abierta dentro de la propia torre, en cuyo interior se desarrolla el pasaje en recodo, era un sistema más económico que el de arco flanqueado por dos torres (Arco de la Rosa), sin que la eficacia se viera alterada.
Características:
Adecuado para niñosServicios:
Lugar de interés históricoHorario de apertura:
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Nuestra opinión desde salondegala.es sobre Torre y Puerta de Morón del recinto amurallado. Marchena, Sevilla
La Torre y Puerta de Morón del recinto amurallado es un emblema significativo para la ciudad, con una rica historia y arquitectura que refleja las transformaciones y evoluciones a lo largo de los siglos. La técnica constructiva utilizada, a base de cajones de tapial, es notable y se conserva en gran parte de la estructura, especialmente en el alzado sur, donde se aprecian casi nueve cajones de tapial originales.
La puerta abierta dentro de la propia torre, con un pasaje en recodo, es un sistema económico y eficaz que se encuentra en otros ejemplos de la arquitectura almohade, como la Puerta Nueva o la Puerta Monaita en la alcazaba de Granada. La presencia de grandes sillares de piedra arenisca en las esquinas, trabajados de forma rectangular o cuadrangular, refuerza la estructura y proporciona una imagen imponente.
La historia de la puerta se remonta a la época tardoalmohade, y su nombre se debe a su conexión con el camino que llegaba a Morón de la Frontera. A lo largo de los siglos, ha sufrido transformaciones y reformas, como la apertura de vanos y la incorporación de elementos decorativos, pero su esencia y función original se conservan en gran medida.
La combinación de elementos originales y reformados crea una estructura única y fascinante, que ofrece una visión profunda de la historia y la cultura de la región. La preservación y restauración de este monumento son fundamentales para mantener viva la memoria histórica y cultural de la ciudad.
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Tarquin Le Superbe
hace 6 meses - 5 (Experiencia positiva)
Abel Reyes Armenteros
hace 10 meses - 4 (Experiencia positiva)
Germán R.Valtuille (Valtu.21)
hace 1 año - 4 (Experiencia positiva)
Un emblema para la ciudad. Muy bonita.
ClÁsico
hace 5 años - 5 (Experiencia positiva)
Si quieres conocer algo más, continua con la lectura: eUna de las puertas principales del recinto amurallado de Marchena de época tardoalmohade era aquella que conectaba la medina con el camino a través del cual se llegaba a la ciudad vecina de Morón de la Frontera, de ahí el nombre de puerta de Morón, también conocida actualmente por los propios habitantes del municipio como Los Cuatro Cantillos. Fue un acceso acodado con un carácter cerrado y militar, al que se accedía desde la ciudad extramuros a través de un arco de herradura apuntado y enmarcado en un elaborado alfiz de cantería, que se encuentra un tanto modificado del aspecto que presentaría en origen. Tanto el arco, como el despiece de sus dovelas, el alfiz y todos los sillares cuadrangulares y ladrillos que lo encuadran, forman parte de la última etapa almohade, a excepción de los salmeres en nacela que conforman la herradura, que están claramente repuestos. En cuanto a la otra puerta del torreón, aquella que daba acceso a la medina y que se ubica en el alzado Este, se presenta mediante un doble arco de ladrillos rebajado, siendo únicamente originales las jambas del arco más externo, conformadas por sillares perfectamente cortados y colocados. Por tanto, la anchura de la puerta sigue siendo la misma que en origen, pero la rosca del arco ha sido reformada. Por encima de esta puerta, se conservan dos cajones de tapial original, uno de ellos cortado, y sobre los mismos, una línea de ruptura los separa del resto de la fábrica de tapial que emerge tras los restos de un enjabelgado contemporáneo. La técnica constructiva es la misma que la del resto de muralla tardoalmohade, es decir, a base de cajones de tapial, observables en cada uno de sus cuatro frentes. Con respecto al alzado sur, es el que mejor conserva la fábrica de tapial, donde se observan casi nueve cajones, incluso en algunos puntos se aprecian las juntas verticales que los unen. No obstante, en origen, es muy probable que fuese una construcción unitaria en tapial, aunque su aspecto actual nos delata las continuas transformaciones que se han ido aconteciendo a lo largo de los siglos. Las cadenas de sillares de las esquinas de los torreones se encuentran fragmentadas. Son grandes sillares de piedra arenisca, trabajados de forma rectangular o cuadrangular que se colocan como refuerzo en las esquinas, apreciable en todos los alzados. En cuanto al remate almenado original, no se conserva resto alguno, tan sólo sabemos, por otros conservados en diversas partes de la cerca, que sería un tanto más alto y con los merlones más proporcionados que los que encontramos actualmente. En definitiva, esta tipología de puerta abierta dentro de la propia torre, en cuyo interior se desarrolla el pasaje en recodo, era un sistema más económico que el de arco flanqueado por dos torres. No obstante, la eficacia no era menor, ya que la puerta de acceso se ubicaba en uno de los costados de la torre y no en su frente, que presentaría unas mayores dimensiones, por lo que esa zona quedaba completamente dominada por la terraza de la torre, o bien, por el adarve de la muralla contigua Encontramos otros ejemplos en la alcazaba de Granada, como son la Puerta Nueva o la Puerta Monaita. Si te gustado dale un Like, Gracias. fuente IAPH, y Monumental.net
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